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Cova del Conill

Cova del Conill

Cueva de unos 300 m de recorrido con río subterráneo en Horta de Sant Joan, con un pozo inundado y un sifón terminal. Acceso por pista desde la carretera T-330, dentro de propiedad privada.

Horta de Sant Joan • Terra Alta 260m 29m

Cueva de unos 300 m de recorrido con río subterráneo en Horta de Sant Joan, con un pozo inundado y un sifón terminal. Acceso por pista desde la carretera T-330, dentro de propiedad privada.

Características

Situación

Yendo por la carretera T-330 desde Prat del Comte en dirección a Horta de Sant Joan, después del km. 20 y poco antes de llegar al km. 19 sale a la izquierda una pista que lleva al Mas de la Bellida. Se pasa junto a una gran balsa de agua y una vez superada esta hay que seguir recto en dirección S, subiendo por la vertiente del barranco del Closet. En una curva a la derecha se llega a un collado llano, desde donde hay que seguir a pie en dirección NO, hacia el barranco del Closet, y en pocos minutos, por un sendero dentro del bosque, se llega a la boca de la cavidad.

MUY IMPORTANTE: Tanto la cueva como los accesos se encuentran dentro de una propiedad privada y hay que pedir autorización al propietario (Mas Bellida) para entrar.

Mapa

Bocas

Comprueba siempre las coordenadas y las condiciones de acceso antes de salir.

  1. Cova del Conill

    Altitud: 425 m

    40.940590, 0.341280
    UTM 31T (ED 50) 276280 4535769
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Fotos

Cova del Conill - Foto, Horta de Sant Joan, Terra AltaVer imagen
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Espeleoindex · CC BY-NC 4.0, https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/ · Imagen © de su autor.

Imagen 1 de 14

Descripción

Morfología

Por una boca pequeña se penetra en un conducto descendente, ligeramente tortuoso y con algún paso bajo de techo, que va a desembocar a la parte más alta de una cámara de notables dimensiones. Antes, sin embargo, de llegar, a la izquierda de la galería de entrada, se encuentra un pozo inundado originado por una barrera calcárea que lo separa del resto de la cavidad y que enlaza mediante una diaclasa por donde se escurren las aguas del riachuelo proveniente del interior.

Este pozo inundado presenta unas dimensiones de unos 5 metros de largo por 8 de ancho y una profundidad variable según la época del año. Los primeros exploradores, que hicieron una inmersión a pulmón libre, calcularon una profundidad de 15 metros. Más recientemente (octubre 2009) bomberos del GRAE, asistidos por miembros del Espeleo Club Tortosa, hicieron un reconocimiento subacuático, sin encontrar ninguna continuación y calculando en unos 9 metros la profundidad del agua. También hay que mencionar que en la pared opuesta del pozo inundado, miembros del Espeleo Club Tortosa, en época de estiaje, localizaron un conducto de 1 metro de ancho por 1,5 de alto que pudieron seguir durante unos 50 ó 60 metros (sin topografía). Este conducto parece el principal desagüe del agua y solo es accesible cuando el nivel del pozo inundado es muy bajo.

Volviendo de nuevo al final de la galería de entrada, por una rampa fangosa y un resalte, se accede a la sala principal de la cavidad, de unos 27 metros de largo por 10 de ancho y unos 8 de altura.

En el extremo opuesto de la sala y a unos 3 metros por encima de su base, se encuentra una ventana por la que baja, creando una bonita cascada, el agua del riachuelo. Una vez superada, se penetra en una galería por la que circula el agua con diferentes niveles (de 15 a 60 centímetros de profundidad). El recorrido presenta bruscos cambios de dirección. A poco más de unos 80 metros de su inicio hay que superar un pequeño paso elevado por debajo del cual se desliza el agua y unos 20 metros más allá se encuentra una nueva cascada, también de unos 3 metros de alto pero de menor dificultad a superar que la primera. La altura de la galería es muy variable, hay puntos que apenas llega a 1 metro y en otros se puede caminar cómodamente gracias a los 2 metros de alto y en algunas pequeñas cámaras llega incluso a los 4 metros.

A unos 130 metros del inicio de la galería se forma una sala de unos 4 metros de diámetro y poco más de 4 de altura de donde salen dos galerías secas: la de la derecha tiene tan solo unos 5 metros de largo y la de la izquierda 32, presentando en un rincón una pequeña chimenea y acabando en una salita llena de cantos rodados.

Desde la sala anterior, la galería inundada sigue recta unos metros más y la profundidad del nivel de agua va subiendo hasta llegar a un estrecho sifón donde de momento no se ha podido continuar.

A los datos espeleométricos dados a la topografía: 260 metros, habrá que añadir los 50 metros más (no topografiados) del aliviadero del pozo inundado, con lo cual superará los 300 metros de recorrido total.

Hidrología

Un pequeño río subterráneo recorre longitudinalmente la sala principal, obstaculizado por numerosos bloques hasta ir a desaguar al pozo inundado. El agua del riachuelo baja por una ventana creando una bonita cascada. El pozo inundado enlaza mediante una diaclasa por donde se escurren las aguas del riachuelo proveniente del interior. El conducto de la pared opuesta parece el principal desagüe del agua y solo es accesible cuando el nivel del pozo inundado es muy bajo.

Progresión

Los primeros exploradores hicieron una inmersión a pulmón libre en el pozo inundado. Más recientemente (octubre 2009) bomberos del GRAE, asistidos por miembros del Espeleo Club Tortosa, hicieron un reconocimiento subacuático. Miembros del Espeleo Club Tortosa, en época de estiaje, localizaron un conducto de 1 metro de ancho por 1,5 de alto que pudieron seguir durante unos 50 ó 60 metros (sin topografía). En Ricard Ramos (ERE-CEC) hizo una inmersión a pulmón libre en el pozo inundado. A finales de junio del mismo año el Esteve Petit (ERE-CEC) intenta superar el sifón terminal de la cavidad, pero la estrechez del conducto le hace desistir.

Historia

La primera noticia sobre esta cueva la da Joan Ferraté el año 1918, donde explica que pocos años antes, un cazador de Horta, siguiendo un conejo se le escapó dentro de un agujero. Intrigado, el cazador entró unos metros hasta que se asustó. De vuelta al pueblo explicó su aventura a los amigos y decidieron explorar la cueva. Por la descripción que hace Ferraté parece que solo llegaron a la sala principal y no queda claro si la narración que hace es producto de una visita posterior de él mismo o de lo que le contaron los vecinos de Horta.

La cueva queda olvidada hasta que los días 12 y 13 de octubre de 1963 miembros de un interclub barcelonés (GES-CMB; ERE-CEC; GIE-CE Gràcia; GRS-AE Icària) la redescubren y hacen la exploración total. Ellos mismos vuelven en Semana Santa de 1964 y hacen la única topografía que conocemos.

Mucho más recientemente, miembros del Espeleo Club Tortosa, que son los que visitan con más regularidad la cavidad, encuentran el nivel de agua del pozo inundado mucho más abajo de lo habitual y en la pared opuesta encuentran un conducto, normalmente inundado, que es el aliviadero principal de las aguas, explorándolo a lo largo de unos 50 ó 60 metros (no topografiados).

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Bibliografía

  1. Cusó, V.; Pascual, N. (1964).- “La Cova del Conill. Segundo rio subterráneo de Catalunya” Montaña (94): 223-226. Centre Excursionista de Catalunya. Barcelona.
  1. Escolà, O. (1964).- “Datos para el estudio geoespeleológico de la Cova del Conill” Montaña (94): 227-230. Centre Excursionista de Catalunya. Barcelona.
  1. Ferraté, J. (1918).- Espeleologia de les comarques tarragonines: 133 pp. Agrupació Excursionista de Reus.
  1. Pascual, N.; Cusó, V. (1964).- “La Cova d'el Conill o Cova d'el Closset” Geo y Bio Karst (1): 12-13. J.M.Armengou, editor. Barcelona.

· Coordenades, fotografies i altres dades facilitades per l'Espeleo Club Tortosa.

Fuente: Espeleoindex (espeleoindex.com), con modificaciones. CC BY-NC 4.0, https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/